miércoles, 20 de julio de 2011

FIB 2011: sábado 16


La tercera jornada del FIB era, sin duda, la que más dolorosas coincidencias nos deparaba. Tres protagonistas mayúsculos pasarían por el Escenario Maravillas (Mumford & Sons, Arctic Monkeys y Primal Scream) y una pregunta rondaba nuestra cabeza: ¿Alex Turner y compañía serían capaces de justificar su condición de cabeza de cartel?


TAME IMPALA: Los pipiolos australianos salieron al escenario principal con pinta de despistados, como si hasta hace cinco minutos hubieran estado viendo Disney Channel en la comodidad de la zona Vip. Estos cuatro imberbes que aparentan dieciséis años fueron capaces de traernos hasta la memoria algunos detalles propios de Jimmi Hendrix, The Beatles o Stone Roses en sus versiones más psicodélicas y lo-fi. Ante un público bastante numeroso, Tame Impala presentaron las canciones de su brillante debut intercalando largos pasajes instrumentales de lo más alucinógenos. La banda de Perth ofreció uno de los conciertos sorpresa del festival y nos recordó que debemos seguirles con atención en el futuro.

ASTRUD & COL.LECTIU BROSSA: El Escenario Fiberfib.com se convirtió por un momento en algo parecido al Ocho y Medio para recibir a Manolo y Genís junto a una pequeña sección del Col.lectiu Brossa. Suponemos que esta nueva aventura de Astrud será más disfrutable en el cobijo de una sala o auditorio, pero todos los asistentes se mostraron muy respetuosos, creándose un clima de lo más agradable. Genís se erigió en un idóneo presentador de cada uno de los temas, a la par que empuñaba instrumentos a cada cual más extraño, mientras que Manolo se mostraba teatral y gesticulador a más no poder. Especialmente animadas fueron las interpretaciones de El Vertedero de Sao Paulo y Hay Un Hombre de España.

LORI MEYERS: Los grandes vencedores del festival entre los representantes nacionales fueron Lori Meyers. La banda granadina se encontró con todo de cara en su actuación en el Maravillas: buen horario, escasa competencia en el resto de escenarios y un numerosísimo público español dispuesto a cantar cada uno de los temas. A diferencia de otras ocasiones, su setlist estuvo plagado de canciones pertenecientes a sus primeros discos, destacando Luces de Neón, Viaje de Estudios, Dilema o Alta Fidelidad, perfecta guinda del pastel que sonó en el bis. Noni y los suyos parecieron disfrutar de lo lindo sobre las tablas y su sonido se mostró fluido y sin fisuras. Un concierto que certificó que, al igual que el Granada C.F., Lori Meyers pertenecen a la primera división de nuestro indie por méritos propios.

BOMBAY BICYCLE CLUB: La actuación de la banda londinense se vio muy marcada en sus primeros compases por unos palpables problemas de sonido. Este hecho, unido a la posterior actuación de Mumford & Sons, hizo que el Escenario Fiberfib.com se vaciara sustanciosamente a las primeras de cambio. Los que permanecieron pudieron comprobar como el concierto levantaba el vuelo y nos ofrecía algún gran momento como la irresistible Always Like This. El cuarteto aprovechó la ocasión para presentar alguno de los temas que compondrán su inminente nuevo disco y, a juzgar por lo escuchado, ofrecen un interesante giro hacia matices más electrónicos.


MUMFORD & SONS: Un año después de su actuación en el segundo escenario, Mumford & Sons daban el salto al Maravillas. Desde la inicial Sigh No More, seguida de Little Lion Man, los muchísimos asistentes entendimos que íbamos a disfrutar de uno de los conciertos más intensos del festival. El cuarteto, apoyado el alguna ocasión por un par de trompetistas, dio una lección de compenetración y perfecto conocimiento de sus instrumentos. Todos conocían su papel y ofrecieron una versión mucho más agitada y acelerada que la que nos muestran en disco. Apoyados por una multitud entregada, fueron construyendo los temas pertenecientes a su debut. Uno tras otro, hasta el cierre con The Cave, fueron llegando a un perfecto clímax en el que la comunión con el público fue total. Los escépticos tuvieron que rendirse: Mumford & Sons sí merecen ser cabezas de cartel.

ARCTIC MONKEYS: Expectación máxima, la banda de Sheffield volvía a Benicàssim cuatro años después, enarbolando un sonido totalmente diferente al de entonces. Los cuatro miembros de Arctic Monkeys saltan al escenario poco después de las 00:30 con el You Sexy Thing de fondo. Casi sin previo aviso, disparan uno de los comienzos más arrolladores que recordamos. Library Pictures y Brianstorm encienden la mecha de un concierto de rock contundente y nervioso en el que un perfecto Alex Turner llevó siempre la batuta. Sus cuatro discos tienen presencia en el repertorio y dejan prácticamente de lado los medios tiempos para volver locos a todos los presentes. Para el recuerdo quedan muchos momentos memorables en los que el griterío fue ensordecedor, ahí van dos ejemplos: Teddy Picker, situada en el ecuador del setlist, y la sucesión de The View From the Afternoon y I Bet You Look Good on the Dancefloor hacia la parte final del show. Sin apenas descanso se supera la hora de directo y llega When the Sun Goes Down, antecedente de un bis nada tópico y calmado en el que podemos disfrutar de Suck it and See, Fluorescent Adolescent y 505. La mejor actuación del festival.

PRIMAL SCREAM: Es indudable que 'Screamadelica' ha envejecido perfectamente y no ha perdido ni un ápice de vigencia, pero el tardío horario (02:30) no benefició en absoluto a Primal Scream. A causa de esto, la actuación se tornó un tanto espesa en determinados momentos, sobre todo durante los pasajes instrumentales. Los que no entienden de horarios son himnos como la inicial Movin'On Up, Come Together o Rocks, última canción del setlist. Ahí el Escenario Maravillas mostró reconocimiento total para una de las bandas más importantes de las últimas décadas. Bobby Gillespie, más sobrio de lo que parecía y escoltado por el vozarrón de una vocalista negra en casi todo el show, demostró sus dotes de líder y un gran estado de forma.

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